Samanta Villar vuelve a la carga. La nueva edición del programa de Cuatro “21 días” ya tiene nuevos protagonistas: los paparazzis. La controvertida periodista quiere retratar en su último documental como conviven los personajes famosos con la presencia constante de los medios en sus vidas.De lo que se trata es de que el público conozca como lidian unos con otros y como capean el temporal cuando el horno no está para bollos.
Después de varios programas, de lo más diversos, Cuatro elige para este espacio de entretenimiento un tema ya tratado con anterioridad por otras muchas cadenas, tanto nacional como extranjeras. La periodista ha probado de todo, desde vivir en la calle hasta experimentar en propia persona que se siente viviendo rodeada de lujos y privilegios, pasar más de dos semana consumiendo hachis o haciendo cine porno. Los retos siguen siendo la tónica habitual de este espacio de periodismo de investigación y reportaje.
Sin embargo, no es oro todo lo que reluce ni verdad todo lo que emiten los medios. Sin ir más lejos, uno de los famosos que se ha prestado a esta tarea ha sido el marido de Paulina Rubio, Colate. Justo hoy, el día en que la chica dorada hacia público su embarazo, el equipo de rodaje y producción de “21 días” se personaba en el domicilio madrileño de la pareja con el fin de grabar a los compañeros periodistas y cámaras en el ejercicio de su trabajo. Por paradójico que parezca, los profesionales que cubren este tipo de información no tienen porqué ser maleducados con el personaje, ni impertinentes, simplemente pretenden informar sobre un tema de actualidad, un tema que por decisión del propio famoso afecta a su vida privada.
Pues bien, los medios que esperaban recoger las primeras imágenes de los futuros padres solo querían felicitar a la pareja. Ante una actitud respetuosa y cordial como la mostrada, cabía esperar que la respuesta recibida sería cordial, animada y sin tensión, ya que se trata de una buena nueva, y no de ningún improperio o rumor malintencionado. Además, no hay que olvidar que son protagonistas de una portada de un medio de prensa rosa, y que son ellos mismos quienes han elegido dar publicidad a su vida familiar.
En lugar de la esperada reacción, nos hemos encontrado con una Paulina, cauta y muda, aunque sonriente y respetuosa, mientras que el futuro padre, a sabiendas de lo acordado con el programa “21 días” y consciente de que lo que la cámara quiere recoger, que es una situación morbosa y de acoso continuo, se ha mostrado como un personaje saturado y agobiado por la presencia de los medios en su vida, cuando en realidad solo estaba cubriendo la noticia un solo medio.
Colate ha elegido a la perrita de la cantante mexicana como compañera de fatigas, ya que con su actitud pretendía demostrar que la prensa le impide desarrollar tareas de la vida cotidiana como pasear a un perro. Pero, nada más lejos de la realidad. ¡Qué desilusión! todo estaba pactado, porque ¿por qué si no iba a contestar a la prensa con un “no me saquéis a mi, sacad al perro” y sí iba a mantener una conversación amena con la redactora de “21 días”, si ellos también son prensa?
Se hubiera merecido un “adiós muy buenas”, adiós cobertura, adiós prensa, adiós dinero. Porque la prensa del corazón vive de ellos, pero ellos quieren vivir de lo mismo. Es la pescadilla que se muerde la cola, un círculo vicioso en el que todos dependen de todos. No se dan cuenta de que los medios de comunicación tiene un poder que ellos no poseen, y es que tan pronto pueden encumbrar a un personaje como olvidarse de él, y guardarle en el fondo del mar, donde ni los peces se interesen por ellos.
La historia da para mucho, mucho más. Nadie se puede imaginar lo que esconde un mundo tan frívolo e interesado.
