La Monarquía española vive momentos tristes. Como cualquier familia, cuando llega un divorcio siempre hay dos caras de la moneda: una por parte de la persona perteneciente a la familia y otra por parte de la persona que entra a formar parte de la familia y que con el divorcio tiene que irse cagando leches. En el caso que nos ocupa, en relación con la Casa Real de España, se están derramando miles de lágrimas por el divorcio de la Infanta Elena y de su, hasta ahora marido, Jaime de Marichalar. Los pobres no levantan cabeza: primero les toca menos dinero en el reparto de las riquezas porque con la crisis hay menos dinero, y ahora encima la Infanta Elena se divorcia.
Parece que entre todos nos hemos propuesto acabar con el reinado de los Borbones en España. ¿A quién se le ocurre iniciar una crisis económica y financiera a nivel mundial que provoque que la Casa Real Española tenga menos dinero para gastar en sus cosas privadas sin necesidad de ser transparentes con los gastos a costa de parte de los impuestos de los españoles? Vamos, es que no hay derecho. A este paso los capitalistas van a ser capaces hasta de hundir totalmente el capitalismo y mandar a la calle a los Reyes, Príncipes, Infantas y Princesas (con mayúsculas porque así lo exige el mínimo respeto a una familia que trabaja tanto por los españoles). Y eso no lo podemos permitir. Cualquier cosa menos eso; millones de parados en España todos los que se quieran, pero la Familia Real arruinada nunca, jamás de los jamases. Si alguien tiene que sufrir para llegar a fin de mes, ése alguien es la ciudadanía española; si alguien tiene que apretarse el cinturón hasta quedarse sin respiración, ese alguien es la ciudadanía española; si alguien tiene que sufrir el embargo de su caso por parte del banco, ese alguien es la ciudadanía española. Pero la Monarquía Española no es parte de la ciudadanía española, es mucho más que eso. Y por lo tanto gracias las justas.
Porque ahora en la Familia Real hay un miembro menos; bueno, a partir del momento en que llegue el comunicado oficial del divorcio definitivo, porque con la Iglesia hemos topado y el proceso tardará en finiquitarse. ¿Por qué? Pues porque la Monarquía Española es católica, apostólica y romana (¿no se decía durante el franquismo algo parecido?), y como tal el matrimonio es sagrado, y los miembros de la Familia Real no pueden divorciarse así como así. La Reina Sofía, por ejemplo, está harta de que el Rey coja la moto todas las noches y se líe a dar ayuda a los automóviles que se quedan tirados en la carretera en mitad de la noche; y ahí sigue, aguantando al pie del cañón y sin pedir el divorcio. Y ahora la Infanta Elena, de cuyo marido, Jaime de Marichalar, no se conocen actividades nocturnas como las del Rey (actividades nocturnas que consisten en ayudar a personas a las que el coche ha dejado tiradas, no pensemos en otras cosas), se quiere divorciar de él. Sí, de mutuo acuerdo y todo lo que la Casa Real Española quiera decir, pero se quieren divorcia. Y eso no vale, si se casan por la Iglesia y son miembros de una Monarquía católica, apostólica y romana hay que estar casados toda la vida hasta que uno de los dos cónyuges muera. ¿Qué es eso de divorciarse? Coño, además de la poca cristiandad que demuestran, la nulidad matrimonial (según los expertos en estas materias, la única posibilidad que existe para que la Infanta Elena rehaga su vida con quien quiera) cuesta un ojo de la cara.
Por lo menos eso se deduce de un artículo publicado en la edición digital del diario El Mundo. Si se han casado por la Iglesia, que así lo hicieron, y se juraron amarse y respetarse hasta que la muerte los separe, tienen que cumplir con su palabra. Si juraron estar a la buenas y a las malas, en la salud y en la enfermedad, tienen que cumplirlo. Con todas las consecuencias; si ella se queda tuerta de un ojo, él, aunque ya no la vea tan atractiva como cuando se enamoró de ella, tiene que aguantar como un señor. No es un matrimonio cualquiera de dos desconocidos de un barrio obrero; es un matrimonio de la Familia Real, y eso hay que respetarlo. Y más respeto aún se merece la doctrina católica. Para eso estamos en el siglo XXI y vivimos en España: para seguir siendo un país católico, apostólico y romano y para seguir teniendo una Monarquía Borbónica que sea católica, apostólica y romana. Aunque muchos opinemos que esto es un error y que España debe ser un Estado laico (porque aunque en teoría lo sea, incluso los Ministros del Gobierno juran su cargo poniendo la mano sobre una Biblia, y la Biblia puede ser un tochazo de libro, pero muy laico no es) la Monarquía, se supone, sí seguirá esa doctrina y están tan a gusto. Bautizan a sus hijos en pequeñas capillas y llaman a un cura de barrio para que oficie la ceremonia… aunque en realidad es un hecho tan íntimo y sólo con una cámara de vídeo que lleva el padrino de la criatura bautizada, que ni siquiera se le debe llamar ceremonia. Pero siempre hay alguna oveja descarriada que tuerce su camino y se va por parajes poco recomendables, de esos que están más cercas de las llamas del infierno que del paraíso. Preocupaciones las mínimas, que nadie tema.
La Iglesia Católica está preparada para momentos tan delicados como es el divorcio de una Monarquía con tanta raigambre católica como es la de España. La solución que tiene la Santa Madre Iglesia Católica, poniendo toda la sabiduría divina en el asador para tener todos los flecos bien cerrados (ya pueden aprender los equipos de fútbol a la hora de fichar a jugadores) es muy sencilla y que se corresponde con el voto de pobreza y el origen humilde de Jesús: el dinero por delante y se hace lo que vuesa merced crea que es lo más apropiado, como la Iglesia Católica se lo permite no va a ir al infierno, pero por si acaso Dios en su absoluta y total sabiduría (mucho mayor, por supuesto, que la de nosotros los humanos) decide que deben pudrirse en el infierno, mejor recen dos Aves María y cuatro Padres Nuestros… ¡ah!, que no se me olvide: lleve a sus hijos a un colegio donde no se imparta Educación para la Ciudadanía, que es casi más importante que rezar. Así de fácil, la nulidad matrimonial llegará antes o después, habrá que ir a Roma en lugar de divorciarse en el primer juzgado que se encuentre al doblar la esquina, y el proceso será más o menos caro, ¿pero eso qué cojones le importa a la Monarquía Española? En España sigue habiendo impuestos y los Reyes de España siguen sin dar un palo al agua pero cobrando más de 6 millones de €, ¿verdad? Pues todo solucionado.
Total, con esta nulidad matrimonial de los Duques de Lugo tampoco se va a arruinar la Casa Real Española. Como se ha publicado en la edición digital del diario El Mundo, la cuantía puede ascender a los 50.000 €. Eso para una familia que vive en Vallecas puede ser demasiado costoso y casi mejor que seguir casados ante los ojos de Dios, o del juez; pero una Monarquía puede hacer frente a estos gastos. No tiene más que meter la mano en las arcas públicas y coger 50.000 € obtenidos de los impuestos a los ciudadanos españoles y a los extranjeros, que los extranjeros también pagan impuestos (no todos, claro, pero también hay españoles que evaden impuestos). Es más, sería bueno lanzar al aire una proposición, para que alguien la coja al vuelo y la ponga en práctica, y pedir un donativo de caridad a todos los ciudadanos españoles para ayudar a la pobre Casa Real Española, que se puede gastar hasta 50.000 € con esta nulidad matrimonial. Pobrecilla la Infanta Elena; no es coña, pobrecilla. Como cualquiera hija de vecina recibirá incluso una pensión por parte de su ex marido, cuando el buen hombre sea el ex marido oficial de la Infanta Elena. Claro, debe ser que con su sueldo actual la pobre Infanta no tiene para llegar a fin de mes, y ya que la Justicia y la Iglesia Católica te permiten cobrar una pensión del marido, pues se cobra. Que sí, que lo más lógico es que la pensión se cobre cuando la mujer no tiene poder adquisitivo suficiente como para hacerse cargo de los niños, si se tienen, cuando el divorcio llega como consecuencia de una situación insostenible porque el marido es un maltratador, o un borracho… y en el caso de la Infanta Elena no sucede, que se sepa, ni lo uno ni lo otro. Tiene hijos, sí, pero no parece creíble que la Infanta Elena no puede pagar sus estudios, vestirlos, darles de comer… con el dinero que ella gana.
Pero eso da igual, como Jaime de Marichalar no es un muerto de hambre, si se le puede sacar una pensión pues se le saca una pensión. Además, la pobre Infanta Elena se puede gastar más de 50.000 € en el divorcio. Ese dinero hay que recuperarlo de la manera que sea. Y como es difícil ver a una hija del Rey de España pedir dinero casa por casa, que no es una niña pidiendo al aguinaldo, lo más fácil es la pensión para la manutención de sus hijos. Porque hay que pensar en esos pobres niños, que viven en una casa pequeña con el resto de la Familia Real, que cada año que pasa tiene más miembros; pero La Zarzuela sigue siendo la misma, no la hacen más grande pero cada vez tiene más habitantes. Mucho ojo con este detalle porque al final las generaciones futuras de la Monarquía Española, que si Dios quiere, y seguro que sí quiere, seguirán reinando en España, tendrán que vivir de alquiler fuera de la Zarzuela. Sí, tarde o temprano los más viejos de la Monarquía tendrán que ir muriendo porque son Reyes y viven a costa del dinero de los ciudadanos españoles, pero no son inmortales. Aun así la Casa Real parece una granja de conejos y como todos los gastos de la Familia Real se pagan con los impuestos en forma de sueldo que tienen asegurados cada año, pues da igual tener cuatro hijos que veinte. Por otra parte es mejor, incluso para los republicanos, que los primeros en la línea sucesoria tengan cientos y cientos de hijos: así no cabe la posibilidad de que el Conde Lequio se convierta en Rey de España.
Ahí sí que tendría que intervenir la Iglesia Católica. Sería inmoral que el Conde Lequio llegase a ser Rey de España. Se supone que la Monarquía Española representa de alguna manera a todos los españoles, ¿no? Pues el Conde Lequio sólo representaría a los españoles que tengan de profesión la de actor porno o stripper. Y eso no puede ser. Los menos afortunados en dotación se merecen miembros de la familia real representativos de la media nacional. Es como si Pipi Estrada se casase ahora con la Infanta Elena; eso sería inmoral, muy poco católico, en ese matrimonio habría muy poco amor, la Infanta Elena iría a lo que iría, ni más ni menos. Y vale que pague su nulidad matrimonial con dinero que no es suyo (porque no parece muy plausible que vaya a costearse el proceso de nulidad matrimonial con dinero que ella misma se haya ganado con su trabajo), pero lo que ya sería de recochineo total, una vergüenza aún mayor de la que se vive con la manutención de la Monarquía a costa de los impuestos de los españoles, es que los condones de Pipi Estrada o del Conde Lequio se pagasen también con los impuestos. Antes que pagarles los condones a los miembros de la Familia Real casi que muchos españoles, o la mayoría, querría pagarse a ellos mismos los condones y no a los demás. Eso sí, como se supone que en la Monarquía Española no se practica el sexo seguro, podemos estar a priori tranquilos a este respecto: ni el Rey, ni el Príncipe Felipe, ni Iñaki Urdangarín se compran condones con nuestro dinero.
Pero con nuestro dinero sí se va a pagar la nulidad matrimonial de la Infanta Elena y de Jaime de Marichalar. Hasta más de 50.000 € que puede costar esta nulidad. Nulidad que demuestra que por muy católica, apostólica y romana que sea la Familia Real (más cuando el propio Rey es italiano), cuando se quiere el divorcio se va a la Iglesia Católica con el dinero por delante y la Iglesia se queda ese dinero, seguramente para invertirlo en evitar que el SIDA acabe matando a medio continente africano, y todo listo. Un par de años de espera valdrán la pena, sobre todo cuando los gastos no proceden de tu propio bolsillo. Porque seguro que si la nulidad matrimonial la tuviesen que pagar ellos mismos se lo pensarían más antes de pedirla. ¿Que la Infanta Elena puede pagarse la nulidad matrimonial gastando el dinero que gana por su trabajo como directora de Proyectos Sociales y Culturales de la Fundación Mapfre, por el que llega a cobrar hasta 200.000 € anuales? Pues sí, claro que puede hacerlo. Pero es que si a los 200.000 € anuales les sumamos los cientos de miles de € que le tocarán por ser Infanta de España, casi mejor gastarlos de esos cientos de miles de € que gana tocándose sus cosas. Eso lo haría cualquier hijo de vecino, ¿verdad? Pues las Infantas, que son hijas de Reyes, lo hacen mucho más.
Y que lo hagan es una puñetera vergüenza, porque con el dinero que gana ella sola se puede mantener perfectamente a toda la Familia Real sin necesidad de cobrar dinero de los impuestos del Estado. Con el dinero que gana ella y con el que ganan por sus trabajos, los que los tengan, el resto de miembros de la Familia Real que andan metidos en negocios y en los altos cargos de las grandes empresas. Con toda esa suma de dinero no deberían recibir ni un puñetero € del Estado. Pero es lo que hay, y ninguno de los Partidos Políticos que ocupan la mayoría de los escaños en el Congreso de los Diputados va a quejarse. Los republicanos lo hacen, por supuesto, pero manda cojones si se llaman republicanos y no se quejasen de la Monarquía.
Eso sí, los ciudadanos no nos podemos quejar ni decir nada en contra de la Monarquía ni de cómo practican el sexo sus miembros (corremos el riesgo de que nos cierren el negocio, aunque no ganemos nada, como nos ocurre a los que escribimos en este blog). Los impuestos son necesarios, incluso los que puedan resultar abusivos y los que se suban cada vez que se inicia un nuevo año. Porque los impuestos no sólo valen para pagar a todos los funcionarios, a los políticos, para construir carreteras, colegios… Los impuestos también valen para pagar la manutención de la Familia Real Española, que tanto ha hecho por este país. Y si hay que pagarle la nulidad matrimonial a la Infanta Elena, igual que se le pagó su boda, se le paga.
Y quien no esté contento con la Monarquía Española que se vaya de España. Se puede quedar medio vacía, pero al menos los que se quedaran estarían contentos.
Fuente:

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Hablamos de imposición y tradición, las dos vertientes más hipócritas de España.
No sé si este articulo es una ironía o realmente cuenta lo que sus palabras dicen.
Por una parte vivimos una crisis económica que está dejando a muchas familias en la calle. La falta de financiación familiar, causa estragos, no saber que van a comer mañana tus hijos, debe de ser la peor sensación que una persona pueda tolerar.
Cuando yo veo, cuando leo, la vida que se pegan estos señores, que en teoría “ representan el país” como dice el artículo, se me mueven las entrañas.
Considero que les estamos manteniendo con el dinero que ni si quiera tenemos o dinero que podía ser destinado a muchas obras sociales.
El país sufre y cualquier representante de él, debería saberlo.
La monarquía no llora, llora el pueblo.
Porque un divorcio está a la orden del día, y te aseguro que no es nada vergonzoso llevar esta etiqueta.
Pero, estar más de dos años en paro, que te vengan a casa cartas de desahucio, tener que acudir a comedores sociales, rebuscar entre las basuras…eso, eso si es una pena.
Y si eso, no encoge el corazón a toda una familia real, no son dignos de ser representantes de nadie.
Puesto que no los ha elegido el pueblo, podían tener la decencia de limitar sus gastos.
¿Y de la iglesia que te puedo decir?…que donde hay dinero…ahí están, y la nulidad se compra, no hay mas vuelta de hoja…si lo hace cualquier hijo de vecino…¿no lo va a hacer la señora infanta?
Nono, el artículo humorístico es totalmente irónico, sarcástico… es un ataque a la Monarquía, no estoy a favor de la Monarquía, lo puedes comprobar leyendo cualquier otro artículo que he escrito sobre la Monarquía, como por ejempolo “Estoy muy preocupado por el Rey de España”, un título también irónico y crítico, en ningún momento a favor del Rey o de la Monarquía.
Por supuesto que a la Monarquía no le preocupa como le debería preocupar la situación que viven millones de personas, si de verdad estuvieran preocupados ayudarían, serían solidarios, donarían dinero… pero no lo hacen.
Este artículo, como la gran mayoría de los de la sección Actualidad Informal, son críticos, además de humorísticos. Y cuando se trata de la Monarquía no utilizo el humor a favor, sino en contra de esta institución. También puedes comprobar mi poca simpatía por la Monarquía en un artículo, “Cuatro décadas viviendo con el lastre del franquismo”.
Un saludo.
Pues sinceramente me alegro por dos cosas, primero porque se trate de una ironia y otra por haber conocido este blog.
Un saludo.
Nono.
[...] Divorcio de la Infanta Elena y Marichalar. Comunicado de Prensa. TODO AQUI POR FAVOR. Si hay que pagarle la nulidad a la Infanta Elena, se le paga articulo buenisimo __________________ "Que paren el mundo, que me bajo" GROUCHO [...]