Situada en la zona en la que se juntan los devotos de Jesús de Medinaceli, justo enfrente de la basílica que da nombre al santo, tiene sus puertas abiertas desde hace 22 años una de las tabernas más típicas y singulares de Madrid, Los Gatos.
Se trata de un concepto de taberna del sur, con aires muy malagueños, ideado por Miguel López Fuentes y regentado por Lola Creagh, con toques de tasca taurina, rastro bizarro y bar de barrio que, por su decoración, sus cervezas bien tiradas, sus canapés y su ambiente clásico, está incluida en la mayoría de las guías internacionales de la ciudad, como las de Time Out o Lonely Planet.
El complicado espacio está dividido en dos zonas. En la primera está la barra donde se tiran sus famosos dobles de cerveza como se hacia antiguamente. A ellos no les gusta las novedades, por eso no trabajan ni con cañas ni con “claras”. La decoración incluye todo tipo de utensilios del siglo pasado, como una preciosa ‘croquetera’ metálica, unos grifos de vermut en forma de gamba o una chocolatera. Alrededor de esta barra es donde la gente tapea y toma cervezas, ya sea de pie o sentados en unas coquetas mesitas, una de las cuales tiene como asiento una bonita silla de barbero de principios del siglo XX.
Pero sin duda, lo que más destaca de esta zona es una enorme vitrina llena de valiosas reliquias taurinas, como un álbum de fotos originales de Luis Miguel Dominguín, una factura del mismísimo Paquirri o una selección de medallas de vírgenes, relicarios y botellas de vino con caras de toreros. Se dice que este rincón era el favorito de Carmina Ordoñez. Completan la decoración de esta planta dos grandes estatuas de cantantes de jazz, enormes mosaicos de azulejos, una figura de Carlos III sermoneando a los madrileños y un simpatico monaguillo con gafas de sol.
La segunda planta es tipo comedor, llena de mesas y decorada con trajes de torero, muñecas de porcelana, luminosos de marcas de motos, camisetas de Real Madrid y Estudiantes, maillots de Abraham Olano y Miguel Indurain, botellas de 1/5 de cerveza Mahou y un confesionario usado como botellero. Es perfecta para reuniones de amigos que quieren darse un homenaje a base de dobles de cerveza y sus, no menos famosas, bandejas de canapés de jamón ibérico, jamón de pato, gulas con ali oli, salmón, gambas o boquerones en vinagre, todas de excelente calidad, así como sus vinos y su vermut de grifo.
Un lugar perfecto para tomar cervezas, picar algo y entonarse para continuar la noche en una discoteca. Público internacional y muy buen ambiente a cualquier hora.
Los Gatos es un verdadero museo de rarezas y antigüedades mezcladas con gran sentido estético, dando como resultado una sucesión de altares de lo taurino, lo castizo y el pop más vintage. Motos, bicicletas, sifones, botellas, carteles, mosaicos y fotos muy curiosas que invitan a tomar unas raciones mientras se descubren nuevos detalles y escondites de este templo de los bares.
Fuente: http://www.guiadelocio.com
