Si hay una representación teatral por excelencia en Alcalá de Henares, ésa es la del Don Juan Tenorio. Una cita a la que hay que acudir si se ama el teatro y se quiere sentir emoción con esta historia de amor, redención, muerte, venganza, honor… una obra inmortal, un teatro escrito en verso que no envejece con el paso de los años, y que en el XXV Aniversario en Alcalá de Henares (la primera edición data de 1984) ha sido homenajeado.
Este año la representación del Don Juan Tenorio no ha sido la habitual. Para empezar, se ha añadido un prólogo inicial en el que un Don Juan veterano, interpretado por Hécor Colomé, conversa con el Don Juan joven de este año, encarnado por Joaquín Dicenta. Ambos compartirán la escena durante toda la obra, compartiendo todo el protagonismo desde el inicio hasta el final, siempre apoteósico, que pone la piel de gallina y que sólo puede acabar en aplausos.
Aplausos que llegan siempre que las luces se apagan al finalizar cada una de las escenas de los actos. El teatro en directo hay que verlo, no puede ser contado sólo con palabras, porque las palabras del Don Juan Tenorio son insuperables por cualquier descripción de cualquier experto. La pasión con que los actores encarnan su papel no se puede describir sólo con unas cuantas palabras. La interiorización del personaje debe ser tal que el actor sea en verdad Don Juan Tenorio, y no un actor interpretando a Don Juan Tenorio. Sólo encarnándolo hasta las últimas consecuencias puede ser tan altanero, tan atrevido, tan osado, tan canalla, tan mujeriego, tan romántico como mentiroso, tan impune a los hombres y a los dioses, y tan débil al final de la obra, cuando se entrega a su destino que es morir, cuando muere acompañado del espíritu de Doña Inés, la única mujer a la que ha amado de entre todas las que ha poseído.
La actuación de los dos actores que han interpretado a Don Juan ha sido brillante. Héctor Colomé y Joaquín Dicenta se han propuesto interpretar el mejor Don Juan de todos los que se han interpretado, y lo han conseguido. La pasión, el ímpetu de las dos actuaciones (la del viernes y la de este sábado) han emocionado a los asistentes. Ver la representación teatral siempre emociona, pero en esta ocasión tal vez un poco más. Tal vez por el recuerdo a los actores y actrices que han participado en la obra durante las 25 ediciones anteriores; tal vez por la participación y puesta en escena de esos actores y actrices que en algún momento -como Fernando Guillén-Cuervo o como Michelle Jenner, como Jesús Cisneros o como Silvia Marsó- han encarnado a Don Juan y a Doña Inés; tal vez por el uso de la tecnología para conseguir que las actrices que han interpretado a Doña Inés hablaran en nombre del espíritu de la joven cuando conversa con Don Juan en el panteón que Don Diego, padre de Don Juan, mandó construir sobre su palacio y donde quiso que se enterraran todas las personas muertas por culpa de Don Juan.
El clasicismo y la modernidad unidos en este XXV Aniversario. Además de la novedad que ha supuesto el prólogo escrito por Daniel Pérez, en el que el Don Juan veterano y el Don Juan joven han unido sus fuerzas para ofrecer el mejor Don Juan de los ofrecidos hasta ahora, la presencia de ambos actores en escena ha obligado a una actuación brillante para poder hablar los dos en nombre de sí mismos, y en nombre del otro al mismo tiempo. Son dos Don Juanes, pero es un sólo Don Juan al mismo tiempo. Una apuesta arriesgada por parte de la dirección de la obra, pero el resultado ha sido bueno y no han defraudado a todos los presentes.
Por su parte también que hay que destacar, es de obligado cumplimiento, la actuación de Karmele Aranburu y su magistral forma de interpretar a la joven Doña Inés, que quiere luchar contra el amor que siente por Don Juan (junto al que vemos en la imagen superior, con Don Juan arrodillado y Doña Inés mirándole con ternura, casi a punto de llorar), un hombre al que ama pero al que no quiere amar, aunque termina por rendirse a sus sentimientos y es la que consigue la redención final para Don Juan cuando a Don Juan se le acaba el tiempo de vida. Una Doña Inés fuerte y débil al mismo tiempo, ingenua porque ha vivido siempre en un convento, ingenua porque hace caso a lo que malintencionadamente le dice Doña Brígida, interpretada en esta ocasión por Marisol Ayuso, una actriz veterana y que dota al personaje de todos los matices necesarios para que la representación sea un éxito.
Al igual que el resto de actores encarnando al resto de personajes -El Comendador, Don Diego, Don Luis, el Capitán Centellas…- y, como novedad este año, los actores y actrices que han sido la voz de los espíritus que se comunican con Don Juan en el panteón edificado donde antes de su huída de Sevilla estaba el palacio de su padre. Un padre dolorido por la vida pendenciera de su hijo, por sus asesinatos, por su mala vida, en definitiva. Una mala vida de la que le salva el amor por Doña Inés, con cuya alma se une para vivir eternamente más allá de la vida y de la muerte.
Una actuación, contemplada de forma global, que ha conseguido los aplausos durante varios minutos del público, mientras han subido al escenario todos los actores y actrices de la obra, todos los de la presente edición y algunos de las ediciones anteriores. Al final ha habido un recordatorio emocionante a actrices como Carmen Rossi, que encarnó a Brígida.
Un final bonito para un gran homenaje por este XXV Aniversario del Don Juan en Alcalá de Henares.
Fuente de la fotografía:
