La crisis económica, financiera o como la queramos llamar, está haciendo más daño del que parecía. No sólo hay bancos que piden ayudan estatales para inyectar liquidez (a pesar de que las autoridades sanitarias advierten del riesgo que se corre para la salud inyectarse por vía intravenosa mierdas de todo tipo… salvo dinero), sino instituciones cuyos miembros tienen problemas para llegar a fin de mes. Tanto, que ya hasta se roba a los muertos.
Parece sangrante y deleznable… y de hecho lo es. Aunque esto no fue lo que pensó, cuando lo hizo, un guardia civil de O Porriño (Pontevedra). El guardia civil estaba destinado en Tráfico y un día del 2002 hubo un accidente en el que murieron tres personas. Varios guardias civiles estaban en el lugar del accidente, y dos de ellos se marcharon unos momentos, dejando solo al listo de la clase.
El guardia civil aprovechó que no había vivos a la vista y que los muertos no hacen nada porque están muertos, y le robó la tarjeta de crédito a una de las víctimas del accidente de tráfico. Con ello se gastó más de 1.300 €. Claro, debió pensar que era una lástima desperdiciar ese dinero. El muerto ya no lo iba a utilizar, y si no le había dejado la clave a nadie, pues es complicado hacer algo con ese dinero. Pero ése no fue un obstáculo para el ladrón de muertos.
Desde octubre de 2002 hasta abril de 2003 realizó 68 operaciones bancarias para gastarse esos más de 1.300 €. El muy sinvergüenza es del tipo de personas tan execrables que no dudan en robarle la tarjeta de crédito a un muerto en un accidente de tráfico (con el cadáver aún en la carretera). La Guardia Civil lo ha expulsado -sólo faltaría que le montaran una fiesta- y en un juicio, en el que se ha declarado culpable, ha sido condenado a pagar 2.880 € (todo el dinero que se había gastado lo reintegró antes del juicio).
Esto nos debe forzar a reflexionar durante mucho tiempo. No vale fiarse de una persona sólo porque sea guardia civil: miserables hay en todos los sitios, de eso no hay que dudar. Un policía o un guardia civil no son mejores ciudadanos que los demás sólo por estar al “servicio del orden”. No debemos pensar que todos los guardias civiles de tráfico roban a las víctimas de los accidentes, eso se da por supuesto; pero sabiendo que hay individuos que son capaces de hacerlo y que forman parte de la Policía o de la Guardia Civil, hay que andarse con mucho ojo.
Casos de corrupción no faltan en España, pero es que llegar al punto de robar la tarjeta de crédito a una víctima mortal de un accidente de tráfico es pasarse de la raya. Por suerte este tipo ha sido expulsado de la Guardia Civil y no podrá robar más tarjetas de crédito a más cadáveres.
Es curioso hasta dónde es capaz de llegar un ser humano para robar; ya no a los vivos, que te pueden impedir el robo, sino que ya hasta un guardia civil le roba a un muerto. Seguro que a la familia de la víctima le ha hecho mucha gracia este asunto… porque el guardia civil no está en la cárcel, ha pagado una multa y aquí paz y después gloria.
Porque al parece robar a un cadáver no es un delito tan grave como para que el guardia civil vaya a la cárcel; en cambio darle a un botón de un ordenador y descargar una canción, para algunos, sí es motivo suficiente como para encarcelar a una persona… Las cosas que provoca la Justicia.
Fuente:

El destacamento de la Guardia Civil de Tráfico de O Porriño tiene solera de corrupto. Su historia le abarca a los años ochenta, en los cuales alguno ponía los cuernos a otro; o sea, que alguno, con total aquiescencia, montaba en la mujer del otro como si de la motocicleta oficial se tratase.
¡¡¡VIVA SAN CORNELIO!!!