Es muy irónico que en el Ministerio de Trabajo le impidan a una persona trabajar amenazándole con no dejarle ir nunca más a una rueda de prensa. Se supone que en ningún sitio como en el propio Ministerio de Trabajo se debe respetar al máximo nivel el trabajo de las personas. Pero en algunas ocasiones no ocurre así. No hay que olvidar que en el Ministerio de Trabajo mandan los políticos, y el trabajo de algunos gremios no es del todo bien visto por los políticos. Por este motivo cuando un periodista hace una pregunta y un político no tiene una respuesta preparada y tiene que improvisar (sabiendo que la puede cagar y mucho por no haber planificado palabra por palabra lo que tiene que decir) se monta un pollo.
Celestino Corbacho, ministro de Trabajo, había dado una rueda de prensa; después de comparecer ante los medios, un periodista de TVE (más en concreto de La 2 Noticias) se le acercó y le hizo una pregunta. Celestino Corbacho la responde, y como no la tenía preparada, se ve que duda en algunas partes de su respuesta. Intenta salir lo más airoso posible y se retira a un lado, donde le esperan otros periodistas. En este momento llega el director de comunicación del Ministerio de Trabajo (Manuel Franch i Trenchs) y se comporta de manera prepotente, como un chulo de barrio que se cree todopoderoso cuando sólo es un chulo. Le increpa al periodista por haberle hecho una pregunta que no procedía. El periodista le dice que le ha preguntado por las últimas declaraciones que el presidente de la CEOE (Confederación Española de Organizaciones Empresariales), Gerardo Díaz Ferrand, había hecho 10 minutos antes, tal y como explica el periodista al chulo del Ministerio de Trabajo.
El director de comunicación del Ministerio de Trabajo le increpa al periodista, le dice que lo ha hecho mal, muy mal (como si el periodista fuese un niño que ha hecho mal los deberes que la profesora le ha mandado hacer para el día siguiente) y después hace lo más indignante: le comenta que va a pedir saber su identidad para impedirle entrar en el Ministerio de Trabajo. Es decir, que un país donde existe la libertad de expresión, donde los ciudadanos tienen el derecho a estar informados, donde la libertad de prensa es la mayor garantía para que el derecho a la información no sea sólo una expresión escrita en un papel sino una realidad -y en la que la labor de los periodistas es fundamental, porque lo que tiene que hacer un periodista no es conseguir la fama, sino informar a los ciudadanos-, el chulo de turno que está en el cargo de director de comunicación del Ministerio de Trabajo echa mano de la censura más propia de una dictadura que de una democracia.
Como es lógico, las asociaciones de periodistas ya se han manifestado en contra de una actitud chulesca, prepotente y dictatorial del director de comunicación del Ministerio de Trabajo (que tendría que ser despedido inmediatamente tras mostrar esta conducta y despreciar a un periodista que pregunta al ministro de Trabajo sobre las últimas declaraciones del presidente de la CEOE, porque el periodista no se cagó en los muertos del ministro, le hizo una pregunta sobre las declaraciones de Gerardo Díaz Ferrán, tras la ruptura del diálogo social provocada por el Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, al parecer porque las exigencias de los empresarios representados por la CEOE eran inadmisibles). La Asociación de Prensa de Madrid (APM, pero no hay que confundir estas siglas con las d programa Alguna pregunta més?, de la cadena de televisión catalana TV-3, que también son APM) ha enviado al Ministerio de Trabajo un comunicado en el que solicita, exige o pide -como se quiera decir, yo creo que es más una exigencia que una solicitud o una petición- una disculpa por la conducta que refleja ofuscación y prepotencia por parte del hombre que se cree Dios por tener un cargo de poder en un Ministerio -cuyo sueldo sale de los impuestos de los ciudadanos para los que trabaja el periodista de La 2 Noticias, la segunda cadena estatal, no es una cadena privada, es una cadena pública-. Además de ofuscación y prepotencia añado, como he hecho antes, el adjetivo de chulesco.
La APM deja claro que la profesión periodística molesta y mucho cada vez más a los políticos; y en ocasiones como éstas presenciamos al mismo tiempo una mala noticia y una buena. La mala noticia es que los políticos se comportan como personas intocables a las que no se les puede preguntar nada que previamente no se hayan preparado antes, no tengan que improvisar una respuesta y metan la pata hasta el fondo que queden como el culo y demuestren lo que verdaderamente son antes las cámaras de televisión: políticos que sólo saben hablar después de que les hayan escrito su discurso, palabra por palabra. La buena noticia es que gracias a que Televisión Española ha emitido estas imágenes y no las ha guardado en un cajón en una nave abandonada, o que simplemente no hayan grabado nada encima de la cinta de la cámara con la que se grabaron estas imágenes, los ciudadanos podemos ver qué tipo de gentuza cobra un sueldo pagado con los impuestos de los ciudadanos, y podemos saber que los políticos se rodean de personajes como este director de comunicación para dejar bien claro a los periodistas que las preguntas no se pueden hacer como lo hizo este periodista. Las preguntas hay que comentárselas primero a los responsables de prensa del Ministerio, para que estos las censuren si quieren, y si las ven apropiadas se las transmiten a los políticos para que se puedan preparar una respuesta. ¿Pero qué es eso de hacer una pregunta sin decírselo antes del director de comunicación del Ministerio? Seguro que este periodista es del PP.
También la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE) ha querido mostrar su apoyo al periodista amenazado. La APIE ha comunicado que la actitud de Manuel Franch i Trenchs se asemeja más a la actitud de un responsable de prensa de un régimen dictatorial que a la del responsable de prensa de un régimen democrático. Y así es, porque coarta la libertad de prensa de un periodista que hace una simple pregunta a un ministro (que por otra parte, a pesar de contestar manera improvisada y dudar en algunos momentos, se dignó a contestar) sobre las declaraciones de uno de los responsables de llevar a buen puerto un diálogo social que llegue a acuerdos entre el Gobierno, los sindicatos y los empresarios para solucionar la crisis económica en lo tocante a España. Y no sólo la APM y la APIE han condenado la actitud del director de comunicación del Ministerio de Trabajo; también la FAPE (Federación de Asociaciones de Periodistas de España) ha apoyado al periodista de La 2 Noticias, y al igual que la APM, ha pedido que el Ministerio se disculpe por la actitud impresentable de un director de comunicación impresentable. La FAPE ha comunicado que la actitud mostrada ante el periodista de La 2 Noticias ha sido un agravio a la profesión periodística y que los periodistas deben luchar contra este tipo de conductas que impiden que se ejerza el derecho a la libertad de prensa y no se pueda informar a los ciudadanos.
En España no se producen casos de asesinatos a periodistas que son incómodos para el Gobierno como ocurre en Rusia; pero en España la censura y la dictadura también existen, y se ha demostrado por la conducta de Manuel Franch i Trenchs, que se ha comportado no como un director de comunicación demócrata, sino como un director de comunicación dictatorial y autoritario, que no sólo tiene la cara de enfadarse con un periodista que le hace una pregunta a un ministro, sino que además tiene se comporta como un insolente matón que amenaza al periodista de La 2 Noticias con no dejarle entrar nunca más en el Ministerio de Trabajo. Una vergüenza para el Ministerio de Trabajo y para el régimen democrático español. No sólo que se permita cobrar un sueldo que sale de los impuestos de los ciudadanos a los que niega el derecho a estar informados al negarle el derecho a la libertad de prensa al propio periodista (lo cual ya es muy grave), sino que Manuel Franch i Trenchs todavía no haya sido despedido de su cargo.
Para terminar sólo falta mostrar mi apoyo al periodista de La 2 Noticias, y reiterar lo vergonzoso que resulta ver que en un Estado democrático hay cabida para directores de comunicación con aires de dictador.
Una vergüenza que revuelve el estómago.
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