Me he quedado patidifuso. Con tanto adolescente salido no me creo el titular que la edición digital del diario 20 Minutos ha publicado. La entrevista es a la actriz (o guapa actriz, como diría mi compañero Carlos, que es una persona con mucho más tacto con las mujeres que un servidor) Amaia Salamanca. El titular es el siguiente:
“Lo más loco que han hecho por mí es escribirme un poema”
Vamos a ver, la mayor parte las personas que me conocen me dicen que estoy loco; y como al parecer los locos que persiguen a Amaia Salamanca, o los locos a los que les gusta Amaia Salamanca, además de estar pirados son poetas, y entre mis facultades está la de escribir poesía además me gusta poner un toque ácido y políticamente incorrecto (lo más incorrecto que pueda, si no la incorrección se queda en nada), voy a dedicarle una bonita carta de amor a Amaia Salamanca, poema incluido. Si después de esto no consigo llevármela a la cama es porque la cosa está muy difícil para mí, me iré a una cueva previamente excavada con mis sucias uñas, me dejaré crecer el pelo de una manera insuperable para el resto de los mortales, y el anacoreta loco y con voto de silencio de La vida de Bryan será un principiante a mi lado.
Sí, no soy tan guapo como Miguel Ángel Silvestre, y probablemente mi belleza masculina no supere la de Mario Casas (que tampoco son tan guapos y no hay para tanto). Pero esta carta de amor tiene que dejar a Amaia Salamanca a mis pies. Amaia, querida, va por ti:
Querida y guapa Amaia Salamanca
Seguramente no me conoces, y yo de ti sé lo poco que se publica de vez en cuando en la prensa, lo poco que dices a los medios de comunicación sobre tu vida. Tu carrera como actriz se ha relanzado con la exitosa serie (bueno, si quieres que te diga la verdad, el éxito es porque estáis un grupo de tías buenas y Miguel Ángel Silvestre, porque la serie buena no es, ¿dónde se ha visto que un muerto en la camilla del depósito de cadáveres se mueve como si estuviera vivo? ¿hubiese costado mucho trabajo y dinero repetir esa escena una vez más y decirle al penoso actor que no se moviera? ¿no podrían haberle dado un tranquilizante y haber grabado la escena con el tío dormido?) Sin Tetas No Hay Paraíso. Yo no he visto la serie, sólo algún capítulo suelto y como no me gustó dejé de verla. Eso sí, tú estabas siempre presente en mis pensamientos.
Tus ojos, tus cabellos rubios y rizados (y lisos cuando los llevas lisos, con rulos cuando te pones rulos, incluso pensaría en ti muy bien, como lo hago siempre, aunque estuvieras calvita como una bola de billar americano, tal es mi amor que siento por ti), o morenos, o pelirrojos, me da igual el color de tu pelo, lo que me gusta es tu pelo, no el color: tus piernas, que nunca te las he visto bien pero seguro que son bonitas, lisas y suaves, no tanto como las de Carla Bruni, pero con un poco de imaginación todo es posible; y sobre todo me gustan tu zona pectoral, no porque seas culturista y estés más cuadrada que Silvester Stallone, nada más lejos de la realidad, mi atracción por tu zona pectoral, esa que guarda en su interior con el mayor cariño del mundo tu corazón, va mucho más allá de la musculatura. Más bien es atracción con el objetivo de obtener y dar placer, a ti no te lo puedo negar, si fueras una estudiante Erasmus y no me entendieras te lo diría, pero hablando el mismo idioma que yo e suna tontería mentirte para acabar los dos en la misma cama, ¿no te parece?
No sé cuántas veces te habrán dicho que te quieren o que te aman, pero como no hay ningún hombre capaz de hacer una locura por ti, supongo que no habrán sido muchos. Escribir un poema de amor no es una locura; la locura es creerse que con un poema vas a enamorar a una mujer. Es posible, sí, pero a fin de cuentas escribir un poema no es del todo complicado, lo difícil es escrbir muchos poemas de cierta calidad. A mí no me gusta ser como todo el mundo, para eso ya están los demás. Quiero ser yo mismo y hago todo lo que puedo para conseguirlo. De hecho esta carta es una prueba de lo especial que soy, de lo distinto que soy al resto de hombres que en un momento dado se han sentido atraídos por ti. Y como es muy difícil que me concedas una entrevista, no tengo más remedio que decirte lo que siento por ti mediante esta carta, que salvo que seas una friki que se pasa horas leyendo blogs en Internet, no vas a conocer, y como no tengas amigos que lean este blog del pequeño medio de comunicación al que dedico parte de mi vida sin ganar un puto duro, pero feliz por hacerlo, no creo que sepas de la existencia de este loco que te está escribiendo. Pero heme aquí, escribiéndote unas líneas entre románticas y gamberras, una mezcla de lo que soy en el fondo y en el no tan fondo.
No me creo la declaración que has hecho en la entrevista al diario 20 Minutos. Estás demasiado buena como para que lo máximo que hayan hecho por ti haya sido escribir un puñetero poema. Y encima no tendría más de 10 estrofas de cuatro versos cada uno; vamos, que estoy convencido de que el poema no era bueno, porque no has dicho que te enamorara o que te gustara, por lo que lo tirarías a la basura directamente o lo tendrías en casa un tiempo, pero sin leerlo. Tampoco vas a leer esta carta, pero por lo menos tiene más chicha (porque además de carta incluye al final un poema, seguro que más loco que el del tipo que te escribió). Pero la atracción que siento por es superior a mis fuerzas. Yo no me fijo en tu delantera, soy tan detallista que me fijo en todos los pequeños detalles que muestras. Por delante, por detrás, arriba, abajo… me gusta ver punto por punto tu anatomía. ¿Obsesión? Por supuesto que no. Es amor.
Tanto amor siento por ti, que para ir terminando con esta carta (no he querido hablar de lo dolido que me siento cada vez que te veo con otro hombre, tan dolorido que lloro horas y horas por ti, deseando sustituir a los guaperas con los que te obligan a actuar. Pero lo supero porque en el fondo de mi corazón sé que tarde o temprano acabarás amándome y te olvidarás del resto de mortales. Tal vez no sea mañana, ni pasado mañana… tal vez ni siquiera lo sabrás en los próximos diez años, pero no tengo prisa, puedo esperar todo el tiempo que quieras.
Mientras esperas a darte cuenta sobre el amor, te dejo con este poema, escrito con todo mi amor, y para qué negarlo, con toda mi sinvergonzonería. Espero que te guste.
En un manantial te bañas desnuda,
estás muy buena, de eso no hay duda,
me acerco mirándote fijamente,
eres dueña de mi cuerpo y de mi mente.
No puedo evitar besarte de arriba abajo,
me tienes loco, monumento,
yo por ti abandono mi patria y mi trabajo,
tú y yo haríamos el amor en todo momento.
Me da igual que un Dios me condene,
no esperaré al matrimonio,
si hace falta rendiré cuentas al demonio,
pero cerca de ti, porque lo deseas, verás mi… alma.
Amaia, querida Amaia, salmantina de pro,
te prefiero a ti antes que la Nintendo DS,
la Play Station Portable o la Wii, de otro mundo o de este,
no me imagino nada más bonito que tú, ni mejor.
No intentes compararme con ningún hombre,
ni con Mario Casas ni con el Duque,
no tengo fama, no soy conocido, no sabes mi nombre,
mas siempre tendrás un sitio en mi buque.
Amaia, te amo con locura, pero también me gustas,
tengo en mi trastero guardadas un par de fustas,
¿nos las ponemos, nos vestimos ambos de cuero,
mientras nos azotamos y nos decimos te quiero?
Queridos lectores, si después de esto no consigo el amor o una noche de pasión con Amaia Salamanca creo que me iré al otro barrio, y no me refiero al barrio de los gays, ya sabéis de qué hablo, soy como Nancho Novo, a mí los italianos no me van nada, ni los españoles, ni los cubanos, ni los rusos ni los tíos de ninguna otra nacionalidad. Yo sólo quiero a Amaia Salamanca, pero no he podido evitar ser políticamente incorrecto incluso en la carta de amor y en el poema. ¿Creéis que voy a tener suerte? Yo no lo sé, lo único que tengo seguro es que esta noche no podré dormir de los nervios.
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