Ésta es una frase que tranquilamente podrían haber dicho los guardias civiles que prestaron las esposas -las que se ponen en las muñecas cuando te detienen, no las mujeres con las que te casas- y las porras para hacerse unas cuantas fotos a unas señoritas en Punta Umbría. Y es que la carrera policial (en este caso pertenecer al elitista grupo de la Guardia Civil) no está reñido con ser simpático y tirarte el rollo. Ni mucho menos. Si una noche de servicio tres señoritas te piden amablemente que les prestes las esposas, tienes la obligación de hacerlo (es uno de los puntos del Estatuto de la Guardia Civil que se escribió como consecuencia de la envidia provocada a los hombres de verde cuando se modificaron los Estatutos de los Legionarios cuando Nacho Vidal fue uno de ellos). Y a partir de ahora voy a jugar por primera vez desde que me dedico a escribir para La Coctelera Radio Blog, con la ironía y el sarcasmo. A ver si se me da bien.
Y si los legionarios podían aprovecharse de la presencia de Nacho Vidal para beneficiarse a las mujeres, los guardias civiles no podían ser menos. ¿O no? Es que poneos en situación. Son las dos de la madrugada (la una en Canarias, diez horas más en Melbourne) y estás en el coche, de servicio, con tu compañero de faenas (ahora más que nunca lo de faenas). En un momento dado del apasionante mundo de la vigilancia nocturna, tres señoritas guapas y delgadas (porque si llegan a ser feas y gordas los guardias civiles pisan el acelerador) te tocan la ventanilla del coche. “Hola señor agente, ¿me presta la porra y las esposas? Mis dos amiguitas y yo estamos muy aburridas”. Los guardias civiles no tienen más remedio, como miembros de una institución de servicio público (¿más que RNE? Pues sí, mucho más que RNE).
¿Qué hace un guardia civil de verdad en estas ocasiones? Pues abrir la puerta del coche y prestarle a las señoritas tus herramientas de trabajo (lo que hicieron los dos guardias civiles de Punta Umbría, tal y como se muestra en las dos fotos que incluyo a continuación, obtenidas de la edición digital de El Mundo.
Total, en las fotos no hay nada de malo, sólo un par de chicas de buen ver poniendo morritos ante la cámara y posando con cara de felicidad y de sentirse seguras, resguardadas, sin sentir el peligro que toda persona sentiría en el caso de que no hubiese guardias civiles que nos protegiesen. Estas fotos no son un caso para la polémica, sino un caso para la exaltación y el orgullo patrio, es la materialización gráfica del sentir de agradecimiento que todos sentimos hacia la Guardia Civil. Eso sí, la persona encargada de difuminar las caras de las chicas no ha estado acertado, las ha pixelado un poco y nada más… Hombre de Dios, bien podrías haber puesto un cuadrado negro, que siempre queda más cuidado, más curioso. Así hubiese estado a la altura de la expresión de gratificación personal que tiene el guardia civil de la segunda foto, viendo cómo las jóvenes mujeres españolas se hacen fotos con ellos porque hacen bien su trabajo de proteger a los ciudadanos.
Se arme el revuelo que se arme, qué cojones, yo si fuese guardia civil haría lo mismo. Estaría harto de estar noche tras noche acompañado de otro guardia civil, y me gustaría que algunas señoritas atractivas me hiciesen pasar un buen rato, y si puedo hacer que ellas también se diviertan y sean felices, lo hago. ¿Es que tiene algo de malo divertirse? ¿Tenemos que seguir promoviendo la imagen de total seriedad de los policías, guardias civiles y soldados de nuestro preciado ejército? ¡¡¡No!!! Me niego rotundamente a la difusión y mantenimiento de tales estereotipos de las fuerzas del orden.
¿Qué más da que los guardias civiles conocieran o no a las señoritas? ¿Qué más da -como se ha emitido en el telenoticias del mediodía de la Sexta ayer día 30 de enero- una de ellas fuese menor de edad en el momento de hacerse las fotos? ¿Vamos ahora a culpar a las señoritas de haber conseguido que dos guardias civiles les dieran las esposas y las porras, y sonrientes y sus uniformes impolutos, sonrieran a ver las jóvenes posando para unas fotos que según parece incluso han sido publicadas en la red social Tuenti? En absoluto. Estoy harto de una sociedad española tan puritana, tan miedosa de cualquier conducta que se salga de los consejos platoniescos y aristotélicos. Dejen que la Guardia Civil se divierta, por Dios.
El meollo de la cuestión se basa sólo en unas fotos inocentes, donde la obscenidad está en los ojos de quien mira y no en las supuestas insinuaciones de las jovencitas. ¿Aparecían desnudas? No. ¿Aparecían proporcionando placer sexual a los guardias civiles? No. ¿Aparecían m0strando conductas masoquistas, dándose golpes con las porras para obtener placer sexual o chupando la porra? No (lo más próximo a esto es que una de las jóvenes se acercaba la porra a la boca, lo admito, es obvio que debo admitirlo, quien clickee en el link que adjunto a continuación podrá ver las fotos).
http://www.elmundo.es/albumes/2009/01/30/fotos_guardias/index.html
Pues dejémoslo estar. ¿Que la conducta que se presupone a la Guardia Civil está muy lejos de prestar esposas y porras a las mujeres jóvenes que se acercan al coche pidiéndolo? Hombre, tampoco me voy a dedicar a negarlo. Pero un poco de diversión no viene mal. Teniendo cuidado con las menores de edad, eso sí. Pero es que si se supieran los casos en los que la policía o la Guardia Civil se ve involucrada en “fenómenos” extraños con mujeres… Yo puedo mencionar uno de esos casos, que vi desde la ventana de mi casa (y aquí vuelvo a hablar con seriedad).
Era de noche, creo que era más de las 0:00 horas, y veo que al final de una calle dobla la esquina un coche de policía, que empieza a acelerar y enciende por unos segundos las sirenas. Yo pienso que pasa algo, no es normal que el coche de policía doble la esquina a una velocidad aceptable, y que acelera nada más comenzar la recta. Total, que la duda que tenía acerca de si pasaba algo o no se vieron resultas a los 10 segundos, el tiempo que tardón el coche de policía en pararse justo debajo de mi casa. ¿Y qué me encuentro? Pues que del asiento trasero del coche de policía se bajan dos mujeres, una rubia y otra morena si no me equivoco, con cuatro pedazo de piernas, con cuatro pedazos de orejas, con cuarenta pedazos de dedos… vamos, casi me desmayo al verlas. Y sí, salían del asiento trasero de un coche de policía. ¿Está prohibido que la policía lleve en el coche a mujeres atractivas? A mí que me lean los artículos de los Estatutos de la Policía donde se prohíbe, porque en caso contrario no me lo creo. Además, salvo que yo consiga demostrar lo contrario, esas mujeres eran sus esposas, que muy posiblemente viven en mi barrio (porque el barrio es mío, se lo expropié al alcalde en las elecciones municipales pasadas).
Para terminar, mando mi saludo más respetuoso a todos los miembros de la Guardia Civil y de la Policía (Nacional o Municipal) de este gran país todavía llamado España. Sobre todo a los que son sujetos de actos como las fotos de Punta Umbría. Mi envidia hacia vosotros va en aumento, igual que vuestra cara majos.
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